Boletín Al-Anon y Alateen en acción
Boletín de Al-Anon que actualmente se publica seis veces al año y contiene pasajes traducidos de la revista
The Forum, con historias personales inspiradoras.

La enfermedad del alcoholismo tejió su hilo en nuestra familia desde que me acuerdo hace mucho tiempo atrás. Cuando era niña, me protegían parcialmente de la oscuridad que se relacionaba con esta ―la muerte de un tío, debido a la insuficiencia hepática, y el suicidio de otro―. Más tarde, sufrí los insultos de mi abuelo y los arranques de ira de mi padre. Los dos eran alcohólicos. A veces, el peso en mi corazón se sentía como un dique que contenía recuerdos dolorosos de humillación y vergüenza, y yo estaba a punto de estallar.

«Hazlo con calma» ―esa pequeña frase contiene un gran significado para mí―. Soy amante de la historia, sobre todo de la historia náutica y de la ficción histórica. «Hazlo con calma» es lo que se les decía a los marineros o a los estibadores cuando llevaban a cabo una tarea muy grande y difícil ―una tarea que requeriría un gran esfuerzo y una gran fortaleza, pero la cual también requeriría cuidado, paciencia y delicadeza―. Se trataba de mover una carga grande y pesada, pero que también era muy frágil.

Estaba en medio de «enfrentar» una más en la cadena interminable de crisis que involucraba el alcoholismo, las adicciones y simplemente la mala toma de decisiones de mi hijo, cuando alguien que conocía me llamó aparte para decirme unas cuantas palabras. Él había sido testigo de mi fallido intento de controlar la situación. Me dijo: «Realmente siento que tengo que decirte algo. He estado sobrio durante más de doce años, y ninguno de mis padres estuvo vivo para ver mi sobriedad». En medio de todo el caos y el drama, esas sencillas palabras que compartió esa persona se quedaron conmigo hasta el día de hoy.